Edición: 188. Del 3 al 9 de septiembre de 2009.



EL EJERCICIO Y LA DIETA SALUDABLE

Un estudio analiza los beneficios a largo plazo de la actividad física y la buena alimentación en adultos jóvenes

Especial GM
A pesar de la creciente preocupación por la obesidad como un problema de salud pública y las persistentes presiones sociales según las cuales la figura esbelta es más bella, las mujeres jóvenes hacen menos ejercicio que los varones, según un estudio de la Universidad de Michigan que se publicará en la edición de octubre de la revista American Journal of Public Health.
El estudio es uno de los primeros que analiza las pautas a largo plazo de actividades relacionadas con el peso, y que evalúa cómo esas pautas varían por género, raza y grupo étnico, y el status socioeconómico.
Las disparidades en los comportamientos relacionados con la salud, según el estudio, son coherentes con las desigualdades en la prevalencia de la obesidad, especialmente entre las mujeres jóvenes, según Philippa Clarke, autora principal del estudio que trabaja en el Instituto de Investigación Social (ISR) de la UM.
Para este estudio los investigadores observaron las tendencias a lo largo de un período de 23 años en seis comportamientos diferentes relacionados con la salud. Midieron cuán a menudo los participantes decían que tomaban un buen desayuno, comían algunas verduras y frutas, cuán a menudo hacían ejercicio vigoroso (trote, natación), cuán a menudo dormían por lo menos siete horas, y cuánta televisión miraban en un día promedio de la semana.

ENTÉRATE:

  • La determinación de que las mujeres jóvenes hacen menos ejercicio que los hombres jóvenes sugiere que las diferencias en el consumo de energía pueden desempeñar un papel en las disparidades por género que se aprecian en la obesidad y el exceso de peso.
  • La frecuencia del consumo de frutas y verduras se mantuvo relativamente estable entre las mujeres jóvenes pero disminuyó significativamente entre los hombres jóvenes. Los jóvenes, asimismo, dieron cuenta de que toman desayuno con menos frecuencia que las mujeres jóvenes.
  • Tanto los hombres como las mujeres informaron de una disminución sostenida en la frecuencia con la que duermen por lo menos siete horas cada noche.
  • Entre los hombres, los de condiciones socioeconómicas más bajas informaron de disminuciones importantes en las horas de sueño, después de ajustes por raza y etnicidad.
  • Los grupos raciales y étnicos minoritarios, y las mujeres de todos los grupos socioeconómicos más bajos, también informaron que miraban televisión más tiempo que los blancos y las mujeres de un estatus socioeconómico más acomodado.