Edición: 190. Del 17 al 23 de septiembre de 2009.



NIÑOS SIN CONTROL y la obesidad

Los niños con escaso autocontrol probablemente serán adolescentes con exceso de peso, según un estudio

Especial GM
Las familias deben enseñar la demora de la gratificación en su propia conducta y han de enseñar a los niños que hagan lo mismo, dice investigadora.

¿Su hijo tiene dificultades mayores que las normales para resistir una tentación?
Ya sea con juguetes o con la comida esta incapacidad para esperar puede conducir al aumento de peso a medida que los niños se acercan a la adolescencia.
"Aun en los casos en que la madre dijo que espera que sus hijos sean capaces de esperar en la vida cotidiana en casa, si ellos no son capaces de hacerlo, igual tienen más probabilidades de alcanzar un peso excesivo", se dijo. La asociación se explicó en parte por el status de peso de la madre. La influencia del status de peso maternal sobre el peso del niño o la niña refleja factores genéticos y también ambientales, y ambos factores son explicaciones posibles para esta conclusión. El peso de la madre hizo una diferencia en la capacidad del niño para esperar antes de comer, se agregó. "Las madres que tienen exceso de peso tienen hijos que son menos capaces de esperar", se señaló.

Papá y mamá son el ejemplo
El estudio sugiere que si las familias quieren reducir el riesgo de obesidad en sus niños deberían enseñarle a que postergue la gratificación y deben ser los padres y madres mismos los modelos de esa conducta.
Hay técnicas de crianza que pueden ayudar a que los niños desarrollen la capacidad para postergar la gratificación, indicaron los autores. Algunas estrategias que se han descrito en estudios anteriores incluyen el que se mantenga el objeto deseado, en este caso la comida, fuera de la vista y por lo tanto lejos de la atención del niño, o distraerle la atención de la comida hacia otra actividad que le interese.
Otra posibilidad es, simplemente, establecer una estructura lógica para los bocadillos y las horas de comer, de manera que el niño aprenda que no debe comer a cada momento que lo desee, sino que debe esperar hasta la próxima hora de merienda o comida, añadieron los autores.
Los pediatras pueden usar este conocimiento para educar a los niños y a sus familias acerca del aprendizaje de la demora en la gratificación.

Cómo ayudar a los niños que tienen dificultades para esperar:

  • Si el niño pide constantemente las galletitas que están sobre la mesa, póngalas fuera de su vista.
  • Atraiga la atención del niño hacia otras actividades si todavía no es la hora de comer.
  • Establezca una estructura para las comidas y las meriendas.
  • Si la hora de la merienda es a las tres de la tarde y el niño no está realmente hambriento, enséñele a que espere un poco.
  • Algunos niños y niñas, independientemente de lo que hagan los padres, pueden tener muchas dificultades para postergar la gratificación. La mejor solución para algunas familias puede ser que no tengan en la casa las comidas que más los tientan.