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LUCÍA
MÉNDEZ
En su lucha por los inmigrantes
La
actriz fue parte del selecto grupo de oradores que habló ante
la multitud en la zona de monumentos de Washington en un momento crucial
en la lucha por la aprobación de una ley que le haga justicia
a quienes han trabajado duro en esta tierra de promisión
Por Rafael
Prieto Zartha
America’s Voice
La primera
vez que vi a Lucía Méndez fue hace tres décadas
en un televisor a colores en Ciudad de México como protagonista
de la telenovela Viviana, que paralizaba al país y la convertiría
en una diosa de la pantalla chica en Latinoamérica y la comunidad
hispana de Estados Unidos.
Tiempo después sería testigo presencial de cómo
el Canal 34 KMEX de Los Ángeles echaba la casa por la ventana
para homenajear a la diva en Westwood, a pocas millas de las colinas
de Hollywood. Y posteriormente fui espectador de una exhibición
de charrería en la vieja Arena Deportiva angelina de la calle
Figueroa a la que la artista había sido invitada por el finado
Antonio Aguilar para que interviniera cantando “Corazón
de Piedra”.
En el verano del año pasado, Méndez se ofreció
a encabezar en agosto de 2010 una caravana hacía Washington con
el fin de abogar por la legalización de los indocumentados, pero
su promesa se cumplirá mucho más temprano.
Mientras los integrantes del grupo Los Trinos tocaban con maestría
las cuerdas de un arpa y una guitarra en la histórica Casa Esencia
de Alburquerque para aplaudir las palabras del congresista de Nuevo
México Ben Lujan a favor de la reforma migratoria ante propietarios
de periódicos en español de todo el país, yo recibía
una llamada del organizador comunitario Rubén Campillo sobre
la presencia de la actriz en la marcha del domingo 21 de marzo.
Méndez fue parte del selecto grupo de oradores que hablará
ante la multitud en la zona de monumentos de Washington en un momento
crucial en la lucha por la aprobación de una ley que arregle
el actual absurdo sistema de inmigración, garantice la seguridad
del país y le haga justicia a quienes han trabajado duro en esta
tierra de promisión.
La actriz está dando un ejemplo para imitar en un gremio que
en esta ocasión ha sido parco en respaldar una iniciativa que
beneficiaría a un amplio sector de sus propios fanáticos
y admiradores.
Los artistas que por lo regular son generosos con las causas que consideran
justas y tienden su mano a granel cuando las tragedias causan congoja
en Latinoamérica y el Mundo parecen haber enmudecido en la hora
decisiva para 12 millones de hispanos.
Quienes han recibido las credenciales de embajadores internacionales
o han arriesgado sus carreras para promover la paz y la armonía
entre los pueblos no dijeron ni jota respecto a la manifestación
del pasado domingo.
No se escuchó ningún pronunciamiento de quienes por la
televisión y la radio lanzan constantemente “de palabra”
sus mensajes de amor a la comunidad latina de Estados Unidos.
Los promotores y “managers” de las grandes figuras esta
vez han mantenido sus corazones endurecidos.
Pero pese al silencio del mundo artístico, con excepción
de Lucía, los organizadores de base trabajaron intensamente con
denuedo para que en el Capitolio y la Casa Blanca se escuchara la voz
de un pueblo que pide la legalización de los indocumentados.
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Para
más información o unirse a este movimiento visitar el
sitio del movimiento La Caravana de Jesus por una Reforma Migratoria:
caravanadejesus.com
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