Edición: 227. Del 3 al 9 de junio de 2010.


 

Aseguran expertos:
La gripe no muere, se esconde

Afirman que en Estados Unidos no todas las cepas de gripe se extinguen al final de cada invierno, algunas se trasladan hacia América del Sur y otras migran aún más lejos

Especial GM
Cada otoño, con tanta puntualidad y certidumbre como la caída de las hojas de los árboles, la temporada de gripe desciende sobre nosotros. Cada primavera, y de forma igualmente predecible, la temporada concluye. Este patrón cíclico, común en las regiones templadas, es bien conocido, pero las fuerzas que lo causan han sido motivo de debate.
¿Es que las cepas de la gripe mueren en cada primavera y son reemplazadas por nuevas cepas de otras partes del mundo o es que durante el verano persiste una “cadena oculta de enfermedad” que siembra la epidemia de la próxima temporada? Un análisis genético llevado a cabo por Trevor Bedford, doctor de la Universidad de Michigan y colegas, el Instituto Médico Howard Hughes y la Universidad estatal de Florida revela que en Estados Unidos no todas las cepas de gripe mueren al final de cada invierno, algunas se trasladan hacia América del Sur y otras migran aún más lejos.
“Encontramos que si bien China y el sudeste de Asia desempeñan el papel mayor en la red de migración de la gripe A, las regiones templadas, particularmente en Estados Unidos, también hacen contribuciones importantes”, dijo Bedford. En lugar de morir al término de una temporada de gripe, muchas cepas simplemente se trasladan a ambientes más favorables.
Los resultados tienen implicaciones para los esfuerzos de salud pública apuntados a combatir la enfermedad. Por ejemplo, el nuevo conocimiento de que la gripe migra afuera de Estados Unidos sugiere la conveniencia de una mayor cautela en el uso de fármacos antivirales que pueden promover el desarrollo de cepas resistentes a esos fármacos.
Si, como se pensaba antes, estas cepas murieran al término de la estación, no serían un problema, pero su capacidad recién descubierta de sobrevivir y circular significa que las cepas resistentes a los medicamentos pueden propagarse desde Estados Unidos a todo el mundo. Por otra parte, estas conclusiones también significan que los programas de vacunación afuera de China y del sudeste de Asia pueden ser eficaces para disminuir la propagación de la gripe.
Además un conocimiento creciente de los patrones de migración de la gripe eventualmente hará posible la adecuación de las vacunas a regiones particulares, dijo Bedford.
“Encontramos, por ejemplo, que América del Sur recibe casi toda su gripe desde América del Norte”, indicó. “Esto indicaría que, en lugar de dar en América del Sur la misma vacuna que se distribuye en todo el mundo, se podría producir de manera preferente vacunas de las cepas que estuvieron circulando en América del Norte en la temporada anterior. A medida que recolectamos más datos de otras regiones, esto podría hacerse para todo el mundo”.
La investigación también puede incorporarse a la vigilancia de esta enfermedad, señaló Bedford.
“Con este tipo de investigación tenemos una idea más clara de dónde procede, realmente, la gripe en el mundo. Sabemos que procede, mayormente, del sudeste de Asia pero también vemos que puede provenir de regiones templadas, de manera que nuestra vigilancia debe hacerse más global”, dijo.