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Aseguran
expertos:
La gripe no muere, se esconde
Afirman
que en Estados Unidos no todas las cepas de gripe se extinguen al final
de cada invierno, algunas se trasladan hacia América del Sur
y otras migran aún más lejos
Especial
GM
Cada otoño, con tanta puntualidad y certidumbre como la caída
de las hojas de los árboles, la temporada de gripe desciende
sobre nosotros. Cada primavera, y de forma igualmente predecible, la
temporada concluye. Este patrón cíclico, común
en las regiones templadas, es bien conocido, pero las fuerzas que lo
causan han sido motivo de debate.
¿Es que las cepas de la gripe mueren en cada primavera y son
reemplazadas por nuevas cepas de otras partes del mundo o es que durante
el verano persiste una “cadena oculta de enfermedad” que
siembra la epidemia de la próxima temporada? Un análisis
genético llevado a cabo por Trevor Bedford, doctor de la Universidad
de Michigan y colegas, el Instituto Médico Howard Hughes y la
Universidad estatal de Florida revela que en Estados Unidos no todas
las cepas de gripe mueren al final de cada invierno, algunas se trasladan
hacia América del Sur y otras migran aún más lejos.
“Encontramos que si bien China y el sudeste de Asia desempeñan
el papel mayor en la red de migración de la gripe A, las regiones
templadas, particularmente en Estados Unidos, también hacen contribuciones
importantes”, dijo Bedford. En lugar de morir al término
de una temporada de gripe, muchas cepas simplemente se trasladan a ambientes
más favorables.
Los resultados tienen implicaciones para los esfuerzos de salud pública
apuntados a combatir la enfermedad. Por ejemplo, el nuevo conocimiento
de que la gripe migra afuera de Estados Unidos sugiere la conveniencia
de una mayor cautela en el uso de fármacos antivirales que pueden
promover el desarrollo de cepas resistentes a esos fármacos.
Si, como se pensaba antes, estas cepas murieran al término de
la estación, no serían un problema, pero su capacidad
recién descubierta de sobrevivir y circular significa que las
cepas resistentes a los medicamentos pueden propagarse desde Estados
Unidos a todo el mundo. Por otra parte, estas conclusiones también
significan que los programas de vacunación afuera de China y
del sudeste de Asia pueden ser eficaces para disminuir la propagación
de la gripe.
Además un conocimiento creciente de los patrones de migración
de la gripe eventualmente hará posible la adecuación de
las vacunas a regiones particulares, dijo Bedford.
“Encontramos, por ejemplo, que América del Sur recibe casi
toda su gripe desde América del Norte”, indicó.
“Esto indicaría que, en lugar de dar en América
del Sur la misma vacuna que se distribuye en todo el mundo, se podría
producir de manera preferente vacunas de las cepas que estuvieron circulando
en América del Norte en la temporada anterior. A medida que recolectamos
más datos de otras regiones, esto podría hacerse para
todo el mundo”.
La investigación también puede incorporarse a la vigilancia
de esta enfermedad, señaló Bedford.
“Con este tipo de investigación tenemos una idea más
clara de dónde procede, realmente, la gripe en el mundo. Sabemos
que procede, mayormente, del sudeste de Asia pero también vemos
que puede provenir de regiones templadas, de manera que nuestra vigilancia
debe hacerse más global”, dijo.
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