Edición: 228. Del 10 al 16 de junio de 2010.



SECRETOS DE SISSI. TV
Alimentos orgánicos: Verdad, mentira, o ¿sólo negocio?

Afirman que las frutas y vegetales orgánicos tienen niveles muy elevados de antioxidantes, los cuales sirven para prevenir el envejecimiento

Por Sissi Fleitas
Hace aproximadamente una semana me disponía a almorzar cuando abrí el refri y un hermoso tomate llamó mi atención, entonces decidí prepararme una ensalada de tomate como siempre: Sal, pimienta, un poco de buen aceite de oliva. El tomate prácticamente no tenía sabor propio. Fue entonces que comencé esta búsqueda sobre los alimentos orgánicos.

¿Qué hay de cierto?
Si sacamos cuentas, la gran mayoría de nuestros padres y abuelos nunca conocieron comida que no fuera orgánica. Aunque según mi búsqueda, las opiniones sobre el tema son más que encontradas. Algún beneficio tiene que haber cuando degustamos un tomate o cualquier otro vegetal que haya sido cultivado sin pesticidas y regado con agua natural no tratada, o sea, sin dañar la tierra y por consecuencia el organismo de nosotros, sus consumidores.
Existen estudios de numerosas universidades del planeta que comprueban, por ejemplo, que los tomates orgánicos podrían ser más saludables porque contienen más flavonoides, lo que entre otras cosas previene enfermedades cardiovasculares.
Hay otros que afirman que las frutas y vegetales orgánicos tienen niveles muy elevados de los imprescindibles antioxidantes, los cuales sirven para prevenir el envejecimiento. Lo cierto es que a la hora de hablar de nutrición y seguridad, nadie ha podido comprobar que haya diferencias significativas entre lo orgánico y lo que no lo es.

¿Serán puro negocio?
De todo hay en la viña del Señor. Desde hace unos años, en muchísimos países existen organizaciones que han establecido un "sistema de certificación de los alimentos “orgánicos" con el fin de avalar si los alimentos son verdaderamente orgánicos. Aún así, a la hora de comprarlos aunque tengan el sellito, sólo nos queda confiar en que no estamos comprando una mentira.
A pesar de que los precios se han abaratado, es natural que sean más caros ya que sus costos de producción también lo son. Cuando pagamos un poquito más en el súper y elegimos alimentos orgánicos de origen animal (como la carne de res, cerdo, pescado, pollo, leche, huevo, quesos, o cualquiera de sus derivados), estamos eligiendo productos de animales que han sido alimentados naturalmente, sin hormonas, o cualquier otro producto químico, y criados de la forma más natural y libre posible, y sin darnos cuenta, también estamos protegiendo las condiciones vitales y el comportamiento innato de los animales, que son seres tan vivos como nosotros.
Y después de leer y leer sobre los alimentos orgánicos, mi conclusión para esta edición de mis "Secretos" es que con alimentos orgánicos o no, debemos mantener una dieta bien equilibrada, rica en vegetales y sin dejar pasar por alto al pescado, este es siempre orgánico, claro está, si no fue capturado en el Golfo de México después del derrame de petróleo. Y a pesar de que en realidad no hay nada sólido que compruebe que son nutricionalmente superiores, me consta que sí tienen una gran diferencia en sabor y hasta en color. Pienso que la ganancia de consumirlos además de regresar a los sabores originales de las comidas, que con tanto químico, salsas, y condimentos preelaborados casi se nos olvida, es preservar el medio ambiente.
Hasta la próxima y recuerda que , "la belleza viene de adentro hacia afuera".

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