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SECRETOS
DE SISSI. TV
Alimentos orgánicos: Verdad, mentira, o ¿sólo negocio?
Afirman
que las frutas y vegetales orgánicos tienen niveles muy elevados
de antioxidantes, los cuales sirven para prevenir el envejecimiento
Por
Sissi Fleitas
Hace aproximadamente una semana me disponía a almorzar cuando
abrí el refri y un hermoso tomate llamó mi atención,
entonces decidí prepararme una ensalada de tomate como siempre:
Sal, pimienta, un poco de buen aceite de oliva. El tomate prácticamente
no tenía sabor propio. Fue entonces que comencé esta búsqueda
sobre los alimentos orgánicos.
¿Qué
hay de cierto?
Si sacamos cuentas, la gran mayoría de nuestros padres y abuelos
nunca conocieron comida que no fuera orgánica. Aunque según
mi búsqueda, las opiniones sobre el tema son más que encontradas.
Algún beneficio tiene que haber cuando degustamos un tomate o
cualquier otro vegetal que haya sido cultivado sin pesticidas y regado
con agua natural no tratada, o sea, sin dañar la tierra y por
consecuencia el organismo de nosotros, sus consumidores.
Existen estudios de numerosas universidades del planeta que comprueban,
por ejemplo, que los tomates orgánicos podrían ser más
saludables porque contienen más flavonoides, lo que entre otras
cosas previene enfermedades cardiovasculares.
Hay otros que afirman que las frutas y vegetales orgánicos tienen
niveles muy elevados de los imprescindibles antioxidantes, los cuales
sirven para prevenir el envejecimiento. Lo cierto es que a la hora de
hablar de nutrición y seguridad, nadie ha podido comprobar que
haya diferencias significativas entre lo orgánico y lo que no
lo es.
¿Serán
puro negocio?
De todo hay en la viña del Señor. Desde hace unos años,
en muchísimos países existen organizaciones que han establecido
un "sistema de certificación de los alimentos “orgánicos"
con el fin de avalar si los alimentos son verdaderamente orgánicos.
Aún así, a la hora de comprarlos aunque tengan el sellito,
sólo nos queda confiar en que no estamos comprando una mentira.
A pesar de que los precios se han abaratado, es natural que sean más
caros ya que sus costos de producción también lo son.
Cuando pagamos un poquito más en el súper y elegimos alimentos
orgánicos de origen animal (como la carne de res, cerdo, pescado,
pollo, leche, huevo, quesos, o cualquiera de sus derivados), estamos
eligiendo productos de animales que han sido alimentados naturalmente,
sin hormonas, o cualquier otro producto químico, y criados de
la forma más natural y libre posible, y sin darnos cuenta, también
estamos protegiendo las condiciones vitales y el comportamiento innato
de los animales, que son seres tan vivos como nosotros.
Y después de leer y leer sobre los alimentos orgánicos,
mi conclusión para esta edición de mis "Secretos"
es que con alimentos orgánicos o no, debemos mantener una dieta
bien equilibrada, rica en vegetales y sin dejar pasar por alto al pescado,
este es siempre orgánico, claro está, si no fue capturado
en el Golfo de México después del derrame de petróleo.
Y a pesar de que en realidad no hay nada sólido que compruebe
que son nutricionalmente superiores, me consta que sí tienen
una gran diferencia en sabor y hasta en color. Pienso que la ganancia
de consumirlos además de regresar a los sabores originales de
las comidas, que con tanto químico, salsas, y condimentos preelaborados
casi se nos olvida, es preservar el medio ambiente.
Hasta la próxima y recuerda que , "la belleza viene de adentro
hacia afuera".
partcipaygana@sissi.tv
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*** Las
opiniones expresadas en este artículo no han sido evaluadas por
la FDA. Bajo ninguna circunstancia, este artículo o los productos
mencionados en él, diagnostican, tratan, curan o previenen enfermedades.
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